Porque todo el mundo reconoce la belleza de lo bello,
aparece la fealdad.
Porque todo el mundo reconoce la bondad de lo bueno,
aparece la maldad.
El ser y el no-ser se engendran mutuamente.
Así, lo difícil y lo fácil se completan mutuamente.
Lo largo y lo corto se conforman mutuamente.
Lo alto y lo bajo se atraen mutuamente.
El sonido y la voz se armonizan mutuamente.
El antes y el después se siguen mutuamente.